Empieza poniendo un título a tu rúbrica para identificarla fácilmente más adelante. Después, selecciona el curso, la asignatura, el tipo de actividad y el score total de la rúbrica. Cada pregunta debe tener también su propio total de puntuación, y ese total tiene que corresponder con el tipo de desempeño que hayas seleccionado para esa pregunta. Además, la suma de todos los criterios o niveles de evaluación debe coincidir con la puntuación total asignada. Si los importes no cuadran correctamente, el sistema no te dejará guardar la rúbrica. Al elegir primero el tipo de actividad y después el modelo de evaluación, verás los enunciados y el objetivo esperado de respuesta del alumno, para que puedas construir la rúbrica en función de la prueba real. Si eliges PAU, la corrección se organiza por niveles de desempeño completos. Esto significa que en cada nivel defines de forma global qué debe haber hecho, dicho o desarrollado el alumno para situarse en ese rango. Por ejemplo: L1: ha desarrollado correctamente A, B y C L2: ha desarrollado B y C, pero A queda incompleto L3: menciona parte del contenido, pero de forma superficial L4: la respuesta es insuficiente, incorrecta o no responde a lo pedido En este modelo, la evaluación no se construye sumando partes pequeñas, sino valorando la respuesta en conjunto según el nivel alcanzado. Si eliges subcriterios, la evaluación funciona por sumatorio de elementos concretos. Aquí puedes dividir la respuesta en partes evaluables y asignar una puntuación específica a cada una. Por ejemplo: Ha explicado correctamente este apartado: +0,5 Ha añadido 3 ejemplos: +0,5 Ha citado al menos 2 autores: +0,5 En este caso, el alumno solo obtiene la puntuación correspondiente si cumple ese subcriterio. Por ejemplo, si debía incluir 3 ejemplos y solo menciona 2, no alcanzará la puntuación completa de ese apartado. Además de los criterios de contenido, también puedes configurar las penalizaciones globales de la rúbrica. Aquí podrás indicar el máximo ratio de descuento total, es decir, el límite máximo que se puede restar en la nota final por aspectos como faltas de ortografía o faltas de gramática, y también definir cuánto se descuenta por cada falta. Si lo consideras oportuno, también puedes incluir otras penalizaciones o valoraciones globales relacionadas con la estructura, la legibilidad y la coherencia del texto, para que la corrección refleje no solo el contenido, sino también la calidad formal de la respuesta. De este modo, podrás crear una rúbrica completa, coherente y ajustada a tu forma de evaluar, ya sea mediante niveles globales tipo PAU o mediante subcriterios sumativos, asegurándote además de que toda la puntuación y las penalizaciones estén correctamente configuradas antes de guardarla. *video en bucle, tarda 10seg en iniciarse*
Crea una rúbrica personalizada definiendo criterios, niveles de logro y puntuación, para corregir con más claridad, coherencia y control.
Te fue util este articulo?